Examen de acceso

Numérico: por qué el reloj no se gana solo, se reparte entre las tres áreas

Equipo de la Academia Sargento Francelina Caicedo · Preparación para el proceso de ingreso

Catorce preguntas, pero no un examen aparte

El examen de acceso al nivel técnico operativo tiene 40 preguntas para resolver en 60 minutos. De esas, 14 son de razonamiento numérico. No hay materias: todo el examen —numérico, verbal y abstracto— es razonamiento.

Esa cifra, 14 de 40, suele leerse como si fuera un dato aislado, algo que se prepara por separado y se olvida. Pero dentro del examen real, esas 14 preguntas comparten los mismos 60 minutos con las otras 26. Lo que el aspirante gasta de tiempo en una parte, lo tiene que recuperar en otra.

El razonamiento numérico no se rinde solo: comparte los 60 minutos del examen con otras dos áreas, y el método bien aprendido pesa más que la velocidad improvisada.

El riesgo de que una parte se coma el tiempo de las demás

Cuando alguien practica el numérico de forma aislada, sin pensar en el resto del examen, es fácil que se acostumbre a tomarse todo el tiempo que necesite para sentirse seguro en cada pregunta. El problema aparece el día del examen, cuando ese mismo ritmo cómodo le quita minutos a la parte verbal o a la abstracta.

Por eso conviene que la práctica del numérico no se entienda como un compartimento cerrado. Es una de las tres piezas que comparten el mismo reloj, y el objetivo no es dominarla sola, sino encontrar un ritmo que deje tiempo suficiente para las otras dos.

El método primero, el reloj después

La tentación más común es empezar a practicar numérico ya contra cronómetro, buscando ir rápido desde el primer día. El resultado casi siempre es el contrario al buscado: se cometen errores por apuro, y el error obliga a volver atrás, lo que termina gastando más tiempo del que se quería ahorrar.

Tiene más sentido invertir el orden. Primero, resolver con calma, entendiendo bien cada paso, sin mirar el reloj. Cuando el método ya es sólido y se repite casi sin pensar, recién ahí tiene sentido medir cuánto tiempo toma y empezar a ajustarlo. La velocidad real llega como consecuencia de dominar el método, no como un atajo para evitarlo.

Qué aporta medir el punto de partida

Cada aspirante llega a la preparación con un ritmo distinto frente a los números: algunos resuelven con soltura pero despacio, otros van rápido pero se equivocan, otros necesitan más tiempo del que el examen da. Ninguna de esas situaciones se corrige si no se conoce primero.

Por eso una medición inicial, antes de empezar a entrenar, tiene valor: muestra de dónde parte cada quien, tanto en la exactitud como en el tiempo que le toma llegar a la respuesta. A partir de ahí se sabe si el trabajo prioritario es afinar el método o es ajustar el ritmo, y se evita entrenar a ciegas durante semanas.

Un consejo para la práctica en casa

Si te estás preparando por tu cuenta, conviene que midas tu propio punto de partida antes de fijarte metas de velocidad. Resuelve primero sin reloj, revisa con calma dónde se te complica el razonamiento, y solo cuando sientas que el método ya es estable, empieza a cronometrarte.

Y cuando lo hagas, no cronometres solo el numérico: practica bloques que mezclen las tres áreas, como va a ser el día real. Así aprendes a repartir los 60 minutos, en vez de aprender a correr una parte y quedarte corto en las otras dos.

Si quieres medir en qué punto estás antes de empezar a prepararte, puedes escribirnos por WhatsApp.

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