Reglamento de ingreso

Las cuatro partes de la nota final, y los pisos que no se negocian

Equipo de la Academia Sargento Francelina Caicedo · Preparación para el proceso de ingreso

Las cuatro partes, y lo que pesa cada una

El artículo 101 del reglamento de admisión es explícito: la nota final de un aspirante se arma con cuatro componentes. La prueba académica o teórica pesa 30 %. La prueba física pesa otro 30 %. La entrevista personal pesa 30 %. Y los méritos cierran con un 10 %.

Dicho así, de corrido, parece un detalle administrativo. No lo es. Significa que la entrevista personal —la parte que casi nadie entrena porque no se puede "estudiar" como un temario— tiene exactamente el mismo peso que el examen escrito. Un aspirante que se prepara solo para el papel está dejando sin trabajar un tercio de su nota final.

La nota final se reparte en cuatro partes con pesos definidos por reglamento, y el piso de 16 sobre 20 se exige prueba por prueba: no hay compensación posible entre ellas.

La evaluación psicológica no suma puntos: filtra

Conviene aclarar algo que se confunde seguido. La evaluación psicológica no aparece en ese reparto de 30/30/30/10 porque no pondera: el artículo 73 del reglamento la define como un filtro de apto o no apto, no como una nota que se suma o se promedia con las demás.

Esto cambia la manera de pensar en ella. No se trata de "sacar un buen puntaje" en lo psicológico, porque no hay puntaje que sume a la nota final. Se trata de pasar ese filtro. Es una lógica distinta a la de la académica o la física, y tratarla igual que esas dos es un error de enfoque, no solo de estudio.

El 16 sobre 20 que no se negocia, y que no se compensa

Aquí está el punto que más aspirantes subestiman. El reglamento exige una nota mínima de 16 sobre 20 en la prueba académica, según el artículo 72. Y exige ese mismo piso de 16 sobre 20 en cada uno de los test físicos por separado, según el artículo 78.

La palabra clave es "cada uno". No es un promedio de los test físicos que debe llegar a 16. Es cada test físico, individualmente, el que tiene que alcanzar ese piso. Un aspirante puede tener un desempeño sobresaliente en tres pruebas físicas y quedar fuera por no llegar al mínimo en una sola. No hay manera de compensar una prueba floja con otra fuerte.

Esa misma lógica de piso mínimo —no de promedio— es la que conviene tener presente al planificar el entrenamiento: no sirve concentrarse en la prueba donde uno ya rinde bien y descuidar aquella donde rinde menos, porque ahí precisamente está el riesgo de quedar fuera.

Qué significa esto para la preparación

Entender esta estructura tiene una consecuencia práctica directa: conviene revisar, prueba por prueba, dónde está el piso más débil del aspirante, y no asumir que un buen puntaje académico compensa una prueba física floja, o que una entrevista descuidada se diluye en el conjunto. No se diluye: pesa 30 %, igual que el examen.

Si tu hijo o hija está por iniciar este camino, conviene sentarse con el reglamento en mano —artículos 72, 73, 78 y 101— y revisar cada componente por separado, en vez de pensar en una sola nota general. Es la manera más honesta de saber, desde el principio, dónde hay que poner el esfuerzo.

Si quieres revisar con calma cómo se aplica esta estructura al caso de tu hijo o hija, escríbenos por WhatsApp.

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