Proceso de ingreso

La evaluación psicológica: qué es y qué no es

Equipo de la Academia Sargento Francelina Caicedo · Preparación para el proceso de ingreso

Lo que dice el reglamento

Entre todas las etapas del proceso de ingreso, la evaluación psicológica es la que más dudas despierta. Muchas familias la imaginan como un examen con trampas, o como una conversación en la que se puede fallar por decir una palabra equivocada. El reglamento de admisión la describe de otra manera, y conviene leerla tal como está escrita.

Según el artículo 73, su finalidad es evaluar la salud mental y la vocación de quien postula, para determinar su idoneidad. Para eso se aplican test que exploran, entre otras cosas, el equilibrio emocional, la capacidad de resolver problemas bajo presión, el trabajo en equipo, la motivación, el liderazgo, la capacidad de adaptación y la orientación al servicio policial.

El mismo artículo establece que la evaluación tiene dos componentes: inteligencia y personalidad. Los test específicos los describe un instructivo aparte, que se emite para el efecto.

La evaluación psicológica no suma puntos a la nota final, pero su resultado es eliminatorio: cumple o no cumple, sin reevaluación.

No suma puntos, pero puede cerrar el proceso

Aquí está la confusión más común. La nota final del proceso se arma con cuatro partes, según el artículo 101: 30 % la prueba académica, 30 % la prueba física, 30 % la entrevista personal y 10 % los méritos. La evaluación psicológica no aparece en esa suma.

Eso no la convierte en un trámite. El artículo 75 dice que sus resultados son de carácter eliminatorio y que se califican como cumple o no cumple. Si el resultado es no cumple, el proceso termina ahí. Y el mismo artículo aclara que esos resultados no se someten a reevaluación.

Por eso la psicológica no se gana con puntaje: se aprueba o no se aprueba, y dentro del mismo proceso no hay una segunda revisión.

Lo que no es

No es un examen de conocimientos. No se estudia como se estudian el razonamiento verbal, el numérico o el abstracto del examen de acceso, y no hay un temario que memorizar.

Tampoco es una prueba que se pase aparentando. Lo más sensato es contestar con honestidad: la evaluación busca saber si la persona es idónea para el servicio, y eso no se improvisa el día de la prueba.

Y no es un juicio sobre el valor de nadie. Mide la idoneidad para un servicio concreto, con exigencias concretas.

Cómo llegar a ella

Dormir bien la noche anterior y llegar con tiempo parecen consejos menores, pero el cansancio y la prisa le quitan concentración a cualquiera en una prueba larga. Leer con calma cada instrucción antes de responder es otro hábito sencillo que ayuda.

Conversar en casa sobre la vocación también prepara. El artículo 73 nombra la vocación y la orientación al servicio policial entre lo que se evalúa, y una decisión pensada en familia llega más firme que una decisión tomada a la carrera.

Si hay un tema de salud emocional que preocupa, lo responsable es atenderlo con un profesional de la salud y con tiempo, no esperar a que aparezca en medio del proceso.

Una etapa entre varias

La psicológica es una etapa más entre las que enumera el reglamento: la prueba académica, la física, la evaluación médica y odontológica, la entrevista y las demás. Prepararse para el proceso es prepararse para todas, sabiendo cuáles suman puntos y cuáles se resuelven con un cumple o no cumple.

Nadie puede garantizar el resultado de ninguna de ellas. Lo que sí se puede hacer es llegar informado, descansado y teniendo claro para qué se postula.

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