Prueba física

La prueba física tiene cinco pisos, no uno: así se organiza el entrenamiento

Equipo de la Academia Sargento Francelina Caicedo · Preparación para el proceso de ingreso

Lo que dice el reglamento, sin vueltas

El artículo 78 del reglamento de admisión es claro en un punto que muchos aspirantes pasan por alto: el mínimo de 16 sobre 20 se exige en cada test físico, no en el promedio de todos juntos.

Eso cambia por completo la forma en que hay que mirar la preparación. No existe un puntaje físico único donde una marca excelente en una prueba compense una floja en otra. Cada test se evalúa por su cuenta, y cada uno tiene que llegar solo al piso que pide el reglamento.

El mínimo de 16 sobre 20 se exige en cada test físico por separado: un resultado alto en uno no compensa uno bajo en otro.

Por qué esto cambia la manera de entrenar

Es común que un aspirante se sienta cómodo porque corre bien, o porque nada bien, y asuma que eso lo saca adelante en toda la prueba física. El reglamento no funciona así: si ese mismo aspirante no llega al mínimo en flexión de cadera, en dominadas o en suspensión isométrica, el resultado bueno en la milla o en la natación no le sirve para tapar ese vacío.

La prueba física del reglamento agrupa varios tests distintos: el test de la milla, los 60 metros planos, la flexión de cadera, dominadas para hombres y suspensión isométrica para mujeres, y natación de 50 metros solo estilo crol. Son cinco exigencias separadas, con cinco pisos separados.

Entrenar pensando en un promedio general es, entonces, un error de cálculo. El objetivo real no es verse fuerte en general: es no quedar por debajo del mínimo en ninguno de los cinco.

Cómo organizar la preparación por test

Lo primero que conviene hacer, antes de diseñar cualquier rutina, es medir dónde está cada aspirante en cada uno de los cinco tests por separado. No alcanza con una sensación general de estar en buena forma: hay que saber, test por test, si hoy se llegaría o no al mínimo exigido.

Con esa fotografía clara, la familia y el aspirante pueden repartir el tiempo de entrenamiento de manera proporcional al riesgo real, en vez de repartirlo por gusto o por costumbre. Si alguien corre bien pero nunca ha entrenado dominadas o suspensión isométrica, ese es el punto donde debe concentrarse el esfuerzo, aunque sea menos entretenido que salir a correr.

Conviene también revisar el progreso con la misma lógica: no basta con ver que el promedio general mejora. Hay que verificar que cada test, individualmente, se va acercando al mínimo. Un entrenamiento que mejora cuatro tests y descuida el quinto deja al aspirante exactamente en el mismo riesgo que al principio.

La natación merece una mención aparte

Dentro de los cinco tests, la natación suele ser el que más aspirantes dejan para el final, muchas veces porque no tienen piscina cerca o porque nunca han entrenado estilo crol de forma técnica. El reglamento no da ninguna ventaja por eso: el mínimo se exige igual, y nadar otro estilo elimina directamente, sin importar el tiempo.

Si la natación es el punto débil, conviene empezar por ahí y no dejarlo para después. Un aspirante que llega fuerte en los otros cuatro tests pero no resuelve el de natación sigue teniendo un vacío que ningún otro resultado compensa.

Si quieres medir en qué test físico estás más lejos del mínimo, escríbenos por WhatsApp y conversamos sobre cómo organizar tu preparación.

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